Cada factura que emites, cada gasto que registras y cada movimiento de tu banco se convierte en pólizas contables automáticamente. Tú operas tu negocio; SIO lleva los libros. Y si tienes contador, invítalo: revisa y autoriza sobre tu misma información.
El motor contable propone las pólizas desde tus CFDI y tu banco, aprende cómo se contabiliza tu negocio y deja el mes casi listo — sin capturar nada dos veces.
Cada CFDI de ingreso, egreso o pago genera su póliza — individual o en lote. Vendiste, quedó contabilizado.
Los movimientos bancarios se convierten en pólizas y se vinculan solos con sus facturas.
Reglas inteligentes que aprenden los patrones de tu empresa: la segunda vez ya sabe dónde va cada gasto.
Renta, sueldos, depreciaciones: plantillas que se disparan solas en la fecha que definas.
Cada póliza amarrada a su CFDI y a su movimiento de banco, con bandeja de pendientes y auto-vinculación en lote.
Detección de descuadres, reconstrucción de saldos y bitácora de cada cambio. Tus números siempre cuadran.
Sabrás exactamente qué entró, qué salió y qué falta por cobrar — con tu banco y tu contabilidad hablando el mismo idioma.
PDF, CSV o Excel de los principales bancos: BBVA, Santander, Banamex, HSBC, Banorte y más.
¿Cobras en línea? Trae cobros, comisiones y depósitos directo de tus pasarelas de pago.
Cruza tus movimientos contra la contabilidad y ve tu porcentaje conciliado por cuenta — incluye impuestos y traspasos entre tus cuentas.
Marca qué facturas entran a la contabilidad del mes — una por una o todas — antes de generar pólizas.
Bloquea periodos terminados y genera los saldos iniciales del siguiente ejercicio, sin hojas de Excel.
Migra tu catálogo de cuentas y las pólizas de todos tus ejercicios — sin duplicados y conservando sus UUID. Ver la comparativa con CONTPAQi.
La mayor parte del trabajo mensual de una contabilidad es repetitivo: el mismo proveedor, a la misma cuenta, mes tras mes. Eso es exactamente lo que deja de hacerse a mano — y no tienes que creernos, el propio panel te dice cuánto se generó solo.
No hay proceso nocturno ni botón que alguien tenga que acordarse de apretar. En cuanto un CFDI entra —lo timbraste tú o lo descargamos del SAT— se encola y se asienta. Si algo falla, un proceso de respaldo lo vuelve a intentar sin duplicar nada.
El panel te dice cuántas pólizas se generaron automáticamente hoy, esta semana y este mes, cuáles siguen pendientes y qué reglas son las que más trabajo te están ahorrando. No tienes que creernos: lo ves en tu propio número.
Las reglas de imputación vienen en tres niveles: las generales que ya funcionan para cualquier empresa, las de tu despacho y las tuyas. Gana siempre la más específica. Desde el primer día contabiliza; lo que ajustas es la excepción, no todo.
Abres un comprobante y ves la cuenta que el motor eligió para cada renglón, la contrapartida del cliente o proveedor, y la regla que lo decidió. No es una caja negra que hay que revisar a ciegas.
Si el contador corrige una imputación, el sistema le avisa el alcance: cuántos comprobantes anteriores caen bajo esa misma regla, cuántos ya están contabilizados y cuántos borradores se van a rehacer. Se corrige sabiendo, no cruzando los dedos.
La propuesta de póliza que revisas antes de aprobar la calcula el mismo motor que la asienta de verdad, en simulación. No hay sorpresas entre lo que te mostró y lo que quedó en tu contabilidad.
Aquí es donde se nota si el sistema lo hizo alguien que sabe de contabilidad o alguien que sabe de facturas.
De la utilidad contable al resultado fiscal, con sus cuatro partidas: ingresos fiscales no contables, deducciones contables no fiscales, y al revés. Lo que el ISR anual exige y casi nadie automatiza.
Tu inventario de activos con su depreciación calculada, contable y fiscal, generando su póliza sola cada periodo.
El cálculo que se hace a mano en Excel una vez al año y que casi siempre sale mal, aquí sale del saldo real de tus cuentas.
Saber cuánto costó cada sucursal, cada obra o cada línea de negocio, sin repartir gastos a ojo al final del mes.
Las cuentas que determinan si puedes repartir dividendos sin pagar impuesto de más, actualizadas y con su histórico.
Ver el año completo mes a mes, o comparar contra el ejercicio anterior, sin exportar nada a una hoja de cálculo.
La mayoría de los sistemas empiezan vacíos: tu contabilidad arranca el día que contrataste y lo de antes se queda en el sistema viejo. Aquí no. Como iAudita vive dentro de SIO, subes tu FIEL y en minutos tienes todo tu histórico del SAT cargado, con el motor ya trabajando sobre tus proveedores reales, tus clientes reales y tus operaciones reales.
Eso significa dos cosas. Que el motor aprende tus reglas con tu propia historia y no con ejemplos, y que el arranque funciona además como una auditoría de lo que de verdad tienes registrado ante el SAT: los ingresos sin facturar, los gastos sin comprobante, los proveedores que no deberían estar ahí.
No esperes a fin de mes para saber cómo va tu empresa. De la misma contabilidad salen solos, con comparativos y clic hasta la póliza que los originó.
Saldo inicial, cargos, abonos y saldo final — comparativa multi-año y a 12 periodos.
Qué tienes y qué debes, comparativo año contra año y con el saldo al cierre de cada mes.
Cuánto ganaste realmente: acumulado del año, % sobre ventas, variaciones y mes a mes.
De dónde vino y a dónde se fue el dinero — flujo, origen y aplicación de recursos (NIF B-4).
Todo el detalle por cuenta y en orden cronológico, con clic hasta la póliza original.
Liquidez, apalancamiento, rentabilidad y eficiencia — calculadas solas, explicadas en claro.
Todo se exporta a Excel y PDF — y el Paquete Financiero arma balance, resultados y razones financieras en un solo PDF con el logo de tu empresa, de un clic.
Los estados financieros los saca cualquier sistema contable. Lo que cambia aquí es el grupo que aparece antes que ellos.
Tus CFDI contra tu contabilidad, contra tu banco, contra el visor del SAT. Las cuatro capas, mes a mes, en un solo reporte. Si las cuatro dicen lo mismo, tu información es sólida. Donde una se despega, ahí está lo que hay que revisar — y el reporte te dice en qué mes.
Depósitos que entraron a tu banco y no tienen CFDI detrás, y gastos que salieron sin comprobante. Son las dos preguntas con las que empieza cualquier revisión del SAT. Aquí las respondes tú primero.
Balance general y estado de resultados, cada uno en su versión comparativa año contra año y a 12 periodos. Más costo de lo vendido, flujo de efectivo, origen y aplicación de recursos, cambios en el capital contable según la NIF B-4, y razones financieras de liquidez, apalancamiento, rentabilidad y eficiencia.
Balanza de comprobación, comparativa multi-año lado a lado y a 12 periodos. Auxiliar de cuentas, libro mayor condensado, diario general, y los comprobantes con la póliza exacta con la que se contabilizaron.
Conciliación bancaria contra el auxiliar contable, y saldo promedio diario — el que necesitas para el ISR sobre intereses y que normalmente se calcula a mano.
Una batería de verificaciones antes de enviar nada al SAT. Tus reportes agrupados por código agrupador SAT, la comprobación de que los UUID en pólizas existen de verdad, y las inconsistencias entre el método de pago declarado (PUE o PPD) y lo que dice tu banco.
Declaración mensual de IVA con su cuadre contra libros, la DIOT concentrada por proveedor, el padrón de proveedores con sus estadísticas, auxiliar de IVA y la conciliación a nivel detalle de CFDI contra pólizas de IVA.
Un PDF con el balance, el estado de resultados, los indicadores y los hallazgos de auditoría. Lo que le mandas al banco, al socio o al consejo sin tener que armarlo tú.
El paquete fiscal del mes sale de la misma contabilidad. Cumples sin ser experto — y tu contador recibe todo listo para declarar.
Concentrado por proveedor y archivo A29 oficial (layout SAT vigente), listo para el portal.
Trasladado cobrado, acreditable pagado y retenciones — cuadrado contra tus libros.
Pagos provisionales según tu régimen y la conciliación contable-fiscal, de utilidad a resultado.
Catálogo, balanza y pólizas (Anexo 24) sellados con tu FIEL y verificados antes de enviarse.
CUFIN y CUCA actualizadas por INPC y el ajuste anual por inflación, sin cédulas a mano.
Cédula de depreciación contable y fiscal, con la deducción de inversiones actualizada.
Te lo mostramos con tus propios XMLs: conecta tu FIEL y mira tus pólizas armarse en minutos.