La mayoría de las sorpresas fiscales no vienen de un error de cálculo: vienen de que alguien capturó de menos, de más, o a destiempo. Aquí el IVA, el ISR y la DIOT se determinan con tus CFDI y tus movimientos bancarios reales, los mismos que ya tiene el SAT.
Y con el detalle abierto: puedes bajar de la cifra final hasta el comprobante que la generó, sin salir del sistema.
IVA trasladado y acreditable del periodo, con lo efectivamente cobrado y pagado —que es lo que cuenta— y el saldo a favor o a cargo. Con su auxiliar, para ver de qué comprobantes salió cada cifra.
No hay un solo cálculo de ISR: no es lo mismo una persona moral del régimen general que RESICO, ni una persona física con actividad empresarial. El sistema aplica el que te corresponde, mensual y anual.
La informativa de operaciones con terceros, concentrada por proveedor a partir de tus CFDI recibidos. Con el padrón de proveedores y sus estadísticas, para revisarla antes de enviarla y no después.
Lo que te retuvieron y lo que tú retuviste, en un solo lugar. Es de los conceptos que más se pierden entre facturas y es dinero tuyo a favor.
Si tu giro lo causa, el análisis del impuesto especial sobre producción y servicios sale de los mismos comprobantes, sin llevarlo aparte.
El combustible tiene su propia regla para ser deducible, y casi siempre se descubre que no se cumplió cuando ya no hay remedio. Aquí se revisa con tus comprobantes de monedero electrónico.
Todo el mundo dice "se paga el 17". Pero tu fecha real depende del sexto dígito de tu RFC: según el decreto, a cada terminación le tocan días hábiles adicionales. Un calendario genérico no puede saber cuál es la tuya, porque no sabe quién eres.
El de SIO sí. Calcula los vencimientos con tu RFC y las reglas del SAT, y te los pone como tareas con fecha. No es una lista de festivos: es tu calendario de obligaciones, con lo que te toca presentar y cuándo.
Una diferencia entre tu declaración y tu contabilidad es una carta invitación esperando a ocurrir. Lo barato es encontrarla antes.
A nivel detalle. Qué comprobante quedó fuera, cuál se contabilizó con otro importe, cuál se duplicó.
La cifra que vas a presentar, cuadrada contra lo que dice tu contabilidad. Si no empata, lo ves antes de enviarla.
El historial real de lo que presentaste y pagaste, traído del portal del SAT y cruzado contra las obligaciones que tienes registradas. Te enteras si falta una.
Las inconsistencias entre lo que facturaste como PUE o PPD y lo que dice tu banco. Es de los cruces que el SAT hace y casi nadie revisa.
Te lo mostramos con tus propios CFDI: lo que saldría este mes y de dónde sale cada cifra.